Resultados Málaga P1: Coello y Tapia arroyan mientras que Triay y Brea sobreviven a una batalla eterna

Jordi Martinez Exposito
Coello y Tapia antes de jugar la final del Málaga P1.

El Málaga P1 cerró una semana espectacular con una final femenina de más de tres horas y una final masculina dominada de principio a fin por los números uno

El Málaga P1 ya tiene campeones. El torneo andaluz bajó el telón en el Martín Carpena con dos finales muy distintas: una batalla femenina larguísima, dramática y llena de giros, y una final masculina donde Arturo Coello y Agustín Tapiaimpusieron su ley ante Juan Lebrón y Leo Augsburger.

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En el cuadro femenino, Gemma Triay y Delfi Brea volvieron a levantar un título después de superar a Bea González y Paula Josemaría por 7-5, 3-6 y 7-6 en un partido de más de tres horas. Una final durísima, de altísimo desgaste físico y mental, que se decidió por detalles mínimos en el tie-break del tercer set.

En el masculino, Coello y Tapia fueron demasiado para Lebrón y Augsburger. Los número uno salieron como un vendaval, se llevaron el primer set por 6-2 y cerraron el partido por 6-2 y 6-2, en una final donde la pareja hispano-argentina nunca terminó de entrar de verdad.

Triay y Brea ganan una final de supervivencia

La final femenina fue una auténtica montaña rusa. Triay y Brea empezaron mejor, llevaron el primer set a su terreno y consiguieron apuntárselo por 7-5 después de varios juegos muy igualados. No fue una manga cómoda, pero sí una primera batalla emocional que parecía inclinar la final hacia las número uno.

Sin embargo, Bea González y Paula Josemaría no se rindieron. Las número dos reaccionaron en el segundo set, subieron intensidad, encontraron más continuidad en ataque y consiguieron forzar la tercera manga con un 3-6 que volvía a abrir completamente el partido.

 

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Lo más impresionante llegó en el set definitivo. El encuentro parecía inclinarse hacia Bea y Paula cuando se colocaron en una situación ideal: 5-4 arriba y 30-0 con saque. Tenían la final prácticamente en la mano. El Martín Carpena empezaba a creer en el título de Bea en casa.

Pero ahí apareció la resistencia de las número uno.

Triay y Brea le dieron la vuelta a un juego que parecía perdido, rompieron el saque y cambiaron por completo el final de la final. Fue uno de esos momentos que explican por qué son una pareja tan competitiva: cuando el partido más quema, siguen vivas.

Un tie-break para decidirlo todo

Después de más de tres horas de batalla, la final terminó llegando al tie-break. Y ahí, con todo el cansancio acumulado, Triay y Brea fueron más firmes en los puntos decisivos.

Delfi, que había atravesado momentos complicados durante el partido, volvió a aparecer con golpes valientes. Gemma sostuvo desde la experiencia, la lectura y esa capacidad para competir con la cabeza fría cuando todo parece ir al límite.

Bea y Paula tuvieron la final muy cerca, pero se les escapó en el tramo donde más duele. Forzaron el tercer set, rozaron el título y llegaron a tener una situación inmejorable, pero las número uno encontraron una última vida y no la desaprovecharon.

Triay y Brea cerraron así una victoria enorme, de esas que pesan más que un título normal por la forma en la que se consiguen.

Coello y Tapia no dejan respirar a Lebrón y Augsburger

La final masculina tuvo un guion muy diferente. Coello y Tapia salieron desde el primer punto con una marcha más y arrollaron a Lebrón y Augsburger, que no encontraron la manera de meterse en el partido.

El primer set fue un aviso claro: 6-2 para los número uno. Coello dominó con su presencia en la red y Tapia volvió a jugar con una precisión quirúrgica, castigando cada bola que quedaba mínimamente corta.

Las condiciones de pista favorecieron un juego muy agresivo. Cualquier globo que no salía perfecto se convertía prácticamente en un cañonazo. Y en ese escenario, los número uno fueron mucho más precisos y el segundo set volvió a caer del lado de los «Golden Boys» por 6-2. Eligieron mejor cuándo apretar, midieron mejor los globos y no regalaron oportunidades.

Lebrón y Augsburger llegaban con la moral por las nubes después de su remontada épica ante Galán y Chingotto, pero esta vez no encontraron esa chispa. Leo no pudo imponer su pegada con continuidad y Lebrón tampoco logró cambiar el ritmo emocional del partido.

Los número uno vuelven a mandar

Coello y Tapia demostraron una vez más por qué son la pareja a batir. Cuando alcanzan este nivel de precisión, agresividad y control, el margen para sus rivales es mínimo.

En Málaga volvieron a dejar una sensación clara: pueden sufrir en algunos partidos, pueden tener momentos complicados durante el torneo, pero en una final siguen teniendo una capacidad enorme para imponer su autoridad.

El Málaga P1 termina así con Triay y Brea sobreviviendo a una final femenina épica y con Coello y Tapia pasando por encima en la final masculina. Dos finales muy diferentes, pero con un mismo mensaje: los números uno siguen teniendo una respuesta para casi todo.

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