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viernes, septiembre 24, 2021
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EL CONTAGIO EMOCIONAL EN PÁDEL

Ya os adelantábamos en el post que dedicamos a ser un equipo que esta semana exploraríamos el contagio emocional en pádel. ¡Y lo prometido es deuda! Si os lo perdisteis, os aconsejamos su lectura porque hoy seguimos en la misma línea. Las relación entre la pareja vuelve a situarse bajo la lupa en nuestra sección de psicología deportiva.

CUANDO LAS EMOCIONES NOS GANAN EL JUEGO

El pádel es un deporte exigente en multitud de sentidos. Y aun cuando estamos jugando como un verdadero equipo con nuestra pareja complementándonos, supliendo carencias y potenciando fortalezas… las situaciones de conflicto siempre están ahí, esperando a que caigamos en la trampa y prendamos la mecha de la dinamita.

Nos referimos a esas veces en las que una pareja se encuentra trabajando un punto que se le está atragantando más de la cuenta, por ejemplo. O especialmente a esas ocasiones en las que alguno deja vendido al otro (el caso de conflicto por antonomasia) a merced del contraataque de los rivales.

Lo que sigue después no es ningún misterio: frustración, ceños fruncidos, malestar, miradas acusatorias, sensación de culpa, ira, lluvia de reproches…En definitiva, las emociones negativas campan a sus anchas y comienzan a afectar a la calidad de la dinámica en pareja con una facilidad y rapidez desmoralizante.

Para cuando se quieren dar cuenta, ambos ya están viendo mermadas sus capacidades físicas y psicológicas. No sólo eso: las emocionales también. En poco tiempo se han venido abajo y parecen ser incapaces de levantar cabeza. Entran en bucle. Y su rendimiento comienza a deteriorarse.

¿Qué les está pasando? ¿Es que acaso se han vuelto “malos” de golpe?

Ni que hubiesen caído enfermos… ¿O quizás sí?

EL CONTAGIO EMOCIONAL

Aunque no siempre nos percatemos de ello, el contagio emocional es un fenómeno con el que convivimos constantemente. Ya sea en el trabajo, en casa, o en la pista, interviene cada vez que interactuamos socialmente con nuestros semejantes.

El contagio emocional ocurre cuando experimentamos y reproducimos las mismas conductas y emociones de quienes nos rodean y las hacemos nuestras. Pero no nos creamos las únicas “víctimas” de esta invasión: cada uno de nosotros hace exactamente lo mismo con los demás. Aunque esto es completamente cierto, según avalan las investigaciones, el estado emocional base de un grupo suele quedar determinado por las emociones de los miembros más expresivos y/o de los más autoritarios.

Una de las peculiaridades más interesantes de este fenómeno es que se produce tanto consciente como inconscientemente. Es por eso que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que estamos siendo contagiados emocionalmente, como en el caso de la pareja de antes. La buena noticia es que, tal y como veremos más adelante, funciona tanto con emociones negativas como positivas.

A consecuencia de todo esto, no sería descabellado afirmar que somos parcialmente “culpables” de las emociones que sienten las personas con las que nos relacionamos. Aunque… puestos a buscar auténticos responsables, lo más acertado sería señalar a las neuronas espejo.

LAS NEURONAS ESPEJO

En nuestros cerebros existe un tipo de neuronas llamadas neuronas espejo que están específicamente diseñadas para hacernos sentir empatía cuando “colaboran” con otras áreas cerebrales. La empatía es, junto a la comunicación, el elemento esencial de toda relación social ya que nos permite percibir y entender los pensamientos, emociones y sensaciones de los demás. Podríamos decir que la empatía es nuestro método básico para predecir el estado psicológico de las personas.

Las neuronas espejo también están implicadas en procesos de imitación conductual y emocional por lo que si unimos ambas funciones, definitivamente ellas son las principales causantes del contagio emocional. ¡Desde luego su nombre es muy acertado, porque se encargan justamente de que “reflejemos” y repliquemos emociones!

TIPOS DE CONTAGIO EMOCIONAL:

Aunque no vamos a detenernos en exceso en este epígrafe, merece la pena que conozcamos los dos tipos de contagio emocional que podemos sufrir/provocar:

Contagio Emocional Implícito:

Este proceso sucede de manera imperceptible,  automatizada e inconsciente. En él, suelen primar emociones que se transmiten a través de la comunicación no verbal en sus tres vertientes: kinésica, proxémica y paralingüística. ¡No os preocupéis! Los desarrollaremos a fondo en los artículos que dediquemos a la comunicación. Por el momento resaltemos algo: ¡comunicamos e interpretamos muchísima más información de forma no verbal que verbal!

Contagio Emocional Explícito:

Supone exhibir conductas emocionales determinadas con el fin plenamente consciente y voluntario de conseguir inocularlas en otras personas. Supongamos que le comunicamos a nuestra pareja el mensaje verbal “¡Así se hace, nosotros podemos!” y le plantamos la palma abierta para que nos choque los cinco. Lo estaremos haciendo deliberadamente para contagiarle nuestro apoyo y nuestros deseos de ganar.

INMUNIZÁNDONOS ANTE EL CONTAGIO EMOCIONAL NEGATIVO

Volvamos al caso de la pareja previa y analicemos paso a paso la situación: ¿Qué les ha pasado realmente?

  1. Uno de los jugadores comete un error con consecuencias negativas para la pareja.
  2. El error se “enquista” a nivel cognitivo y emocional en el mismo jugador o en el compañero.
  3. Con la comisión repetida de errores, se comienza a generar frustración.
  4. El malestar da pie a exhibir conductas emocionales negativas (gritos, expresiones faciales de disgusto, resoplidos…).
  5. El compañero se “contagia” y hace suyas las mismas emociones negativas, llegando a imitar incluso el mismo tipo de conductas.
  6. La pareja entra en un círculo vicioso del que es complicado salir porque ambos retroalimentan las conductas y emociones que está experimentando el equipo.
  7. El estrés emocional les pasa factura a nivel físico y psicológico, debilitando su rendimiento.

¿A que este este proceso parece comportarse como una auténtica enfermedad?

El contagio emocional negativo durante un partido no sólo es capaz de tirar por tierra el resultado del mismo: las consecuencias pueden ser mucho peores. Puede instaurar un clima relacional disfuncional o incluso conducir a la ruptura como equipo.

Como consideramos que la influencia del contagio emocional es decisiva para la dinámica de juego en pareja, os hemos preparado algunas recomendaciones y consejos. ¡Esperamos que os sean útiles!

¿CÓMO EVITAR EL CONTAGIO EMOCIONAL NEGATIVO?

Los errores son trámites desagradables pero inherentes a cualquier actividad. ¡Y el pádel no es excepción! Tenemos que contar con que vamos a incurrir en ellos ya sea en un partido con amigos, en un entrenamiento o en competición. Son naturales.

Ahora bien: cometerlos es una cosa y dejar que nos afecten más de la cuenta, otra. Esto último es problemático por dos motivos: facilita un efecto bola de nieve a la hora de cometer más errores y es la puerta al contagio emocional negativo de nuestro compañero. Y eso es justo lo que queremos evitar. Entonces, ¿qué hacemos?

RELATIVIZAR: tanto los errores como las emociones negativas que podamos estar experimentando. Sea lo que sea y por la causa que sea, ya forma parte del pasado. Así que esforcémonos ahora para que no condicione negativamente nuestro presente ni nuestro futuro. Tenemos que pasar página y no estancarnos.

COMUNICAR: puede parecer tremendamente obvio, pero cosas tan tontas como “pedirse” la bola puede servirnos para evitar un error y, por ende, sentir emociones negativas. Esto es tan sólo un ejemplo de muchos. La comunicación es esencial para cortar de raíz el contagio emocional negativo antes de que sea demasiado tarde.

EMPATIZAR: si percibimos que nuestro compañero está cayendo presa de emociones negativas, dediquemos el tiempo posible a preguntarle cómo se siente y por qué se siente así. Hagámosle ver que le estamos escuchamos y que empatizamos con él.  Después, racionalicemos que es totalmente lícito sentirse mal, pero que no podemos permitirnos que un mal revés nos acabe costando el partido a largo plazo.

TÉCNICAS PSICOLÓGICAS: supongamos que el daño ya está hecho y que es tarde: nuestra pareja está sumergida en un mar de emociones negativas. Existen técnicas psicológicas que son de gran efectividad demostrada para reducir nuestras emociones negativas o para aislarnos de las de nuestro compañero. Entrenamientos en relajación e inoculación al estrés, hipnosis, detención del pensamiento

REFORZAR: para contrarrestar el estado emocional de nuestro compañero, nada como maximizar sus logros y minimizar/ignorar sus faltas. Si el clima es negativo, no dudemos en hacer uso de mensajes verbales y no verbales para sacarle de la espiral.

SER CONSCIENTE: esta es quizás nuestra recomendación primordial: percatarnos de que se está produciendo un contagio emocional en la pareja.  Sucumbir al contagio emocional es fácil por su naturaleza automática e inconsciente. Destacamos los “milagros” que puede obrar el mindfulness para reaccionar a tiempo y detener el contagio emocional negativo.

USANDO EL CONTAGIO EMOCIONAL EN NUESTRO BENEFICIO

Hemos visto cómo mitigar los efectos del contagio emocional negativo. Pero queremos finalizar este post dándole la vuelta a la tortilla: ¡porque también podemos contagiar y ser contagiados de emociones positivas!

Reconozcamos el valor de conocer a nuestro compañero y saber empatizar correctamente. Gracias a esto podremos saber qué necesita y qué refuerzos funcionan mejor con él. Una sonrisa suele funcionar a las mil maravillas y contagia instantáneamente las sensaciones de bienestar y disfrute. ¿Pero por qué no probar con un chiste rápido o con una palmada en el hombro? Recordemos: los equipos son únicos e irrepetibles y depende de nuestra creatividad encontrar nuevas formas de contagiar emociones positivas a nuestra pareja.

Interactuemos y hablemos abiertamente con nuestro compañero: ¿cómo te gustaría celebrar un punto para “crecernos”? ¿Con qué tipo de refuerzo te sientes más recompensado? ¿Te hace bien si te digo “no pasa nada” cuando cometes un error o por el contrario te hace sentir peor…?

Mucho ojo con nuestro último consejo: beneficiémonos del contagio emocional positivo intentando controlar y siendo conscientes en todo momento. Los excesos de confianza y optimismo son muy peligrosos a la hora de jugarnos malas pasadas y precipitan situaciones de conflicto como nada lo hace.

Sabiendo todo esto, juguemos equilibradamente con cabeza, con el corazón y en el momento. Una sana dosis de contagio emocional positivo por ambas partes nos acerca a lo que toda pareja de pádel persigue: cohesión de equipo, rendimiento y disfrute.

¡Si os habéis quedado con ganas de continuar empapándoos del contagio emocional en pádel, os recomendamos echarle un ojo a este artículo!

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Alejandro Domínguez Fernández
¡Hola! Soy Alejandro, psicólogo graduado especializado en la psicología del deporte. He ejercido como tal en el C.D. El Palo y he sido colaborador docente durante 3 años en la asignatura "Psicología del ocio, la actividad física y el deporte" en la UMA. También he realizado investigaciones y publicaciones acerca de los beneficios psicológicos que aporta la actividad física a la población de la tercera edad. Actualmente, redacto artículos en la sección de psicología de AnalistasPadel con la intención de compartir con vosotros todo lo que la psicología deportiva puede hacer por el apasionante mundo del pádel. ¡Espero que mis artículos sean de vuestro interés!
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