domingo, diciembre 5, 2021
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El Mindfulness en pádel (II)

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La semana pasada dedicamos nuestro artículo semanal de psicología a explicaros qué es y cuáles son los beneficios del mindfulness en pádel.

Hoy, seguimos hablando del mindfulness con un aproximamiento más aplicado para que definitivamente os animéis a incorporarlo a vuestros entrenamientos y competiciones.

Confiad en nosotros: ¡Si os internáis en el mundo del mindfulness, no vais a querer dejar de practicarlo!

ATENDER AL PRESENTE EN UN MUNDO FUGAZ

Si nos paramos a reflexionar y miramos a nuestro alrededor, vivimos en un mundo al que hace sólo unos pocos años describiríamos como de auténtica ciencia ficción.

Tenemos acceso a cualquier noticia o evento al alcance de un click, podemos comunicarnos a distancia con personas que residen en otros continentes, comprar nuestra pala favorita sin movernos de casa

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¡De hecho, sin la era digital, AnalistasPadel no existiría y ni nosotros podríamos informaros, ni vosotros leernos!

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Es innegable que los avances tecnológicos han cambiado las “reglas del juego” y que simplifican y facilitan muchísimo nuestra vida.

Pero también hemos de ser conscientes de que todas estas maravillas de las que disfrutamos tienen un coste: estamos constantemente bombardeados por información.

No exageramos… Pensad por un instante en la cantidad de publicidad, chats, redes sociales, stories, likes… que consumimos en tan sólo 24 horas.

Nuestro cerebro, y más concretamente nuestros procesos atencionales, están sobreestimulados por datos, de los cuales la mayor parte son irrelevantes.

Esta saturación provoca que al final del día hayamos absorbido de todo, pero sin haber atendido realmente a nada.

Sin darnos cuenta, podemos acabar internalizando esta información residual bajo la forma de preocupaciones, anhelos y expectativas que nos disuaden de lo verdaderamente importante.

Si trasladamos todo esto al deporte de pala y lo sumamos al estrés competitivo y a la exigencia de rendir al máximo física y psicológicamente, podremos entender lo importante que es saber dirigir la atención en el pádel.

En el momento de disputar un partido, lo único que debe existir para un jugador de pádel es exactamente eso: el partido.

Desafortunadamente, no siempre somos capaces de conseguirlo y en pleno punto nos pueden invadir pensamientos, sensaciones y emociones que nos “sacan” de la situación.

¡Y es precisamente ahí donde el mindfulness entra en escena!

CONSIDERACIONES PREVIAS A PRACTICAR MINDFULNESS

En la primera parte, incidimos en los pilares del mindfulness: la atención, la intención y la actitud. Como comentamos, asimilarlos e interiorizarlos es fundamental para entrenar en mindfulness.

Antes de meternos en faena, vamos a aclararos algunas dudas que posiblemente tengáis del mindfulness.

En primer lugar, es muy recomendable ser guiado por un psicólogo formado en mindfulness durante las primeras sesiones, como mínimo. Esta “supervisión” garantizará que los cimientos de la práctica sean sólidos y eficaces.

Una de las ventajas del mindfulness es que se puede ejercitar en casi cualquier circunstancia y lugar, aunque os sugerimos que sea en un entorno silencioso y apartado de distracciones.

Podemos dividir la práctica del mindfulness en dos tipos de vertientes:

MINDFULNESS FORMAL

El mindfulness formal sigue un método sistemático mucho más marcado que en el mindfulness informal. Además, es el tipo de mindfulness que más se asemeja a la meditación “clásica”.

También se caracteriza por el hecho de que las sesiones suelen ser más intensas y prolongadas.

Pongamos por caso la «reducción del estrés basado en la atención plena» (planteado por Jon Jabat-Zinn). Este programa de mindfulness comprende 8 semanas con sesiones de entre 30 y 45 minutos de duración.

MINDFULNESS INFORMAL

En resumen, podríamos decir que el mindfulness informal es más superficial y pragmático que el formal.

Puesto que está menos “reglado”, las sesiones de la versión informal son más ajustadas (entre 5 y 10 minutos) y se centran especialmente en aplicar el mindfulness en las tareas sencillas y rutinarias.

Por citar un ejemplo, la Terapia de Aceptación y Compromiso hace uso de sesiones de mindfulness de tipo informal.

Lo mejor de la existencia de estos dos tipos de mindfulness es que no son excluyentes entre sí, se pueden complementar perfectamente.

Recordad que en el mindfulness, no hay lugar para los errores, exigencias ni restricciones. ¡Así que con calma y poco a poco!

Una advertencia, que tampoco queremos llevaros a engaños: practicar mindfulness es asequible, pero de primeras puede resultar arduo.

El mindfulness requiere entrenamiento y, como ya vimos en los principios de la actitud, paciencia, constancia y capacidad de aceptación.

Si lo que buscamos son efectos instantáneos y milagrosos, no tardaremos en frustrarnos y desistir.

El mindfulness es, en cierto modo, una filosofía de vida que nos recompensa poco a poco. Y, como ya vimos con sus beneficios, merecen la pena tanto el proceso como sus resultados.

¿CÓMO PRACTICAR MINDFULNESS EN PÁDEL?

Ahora que ya lo conocemos y tenemos reservadas una franja horaria y una localización acondicionada, veamos cómo hacer mindfulness.

Lo adecuado es sentarse en una esterilla o un cojín y que encontréis una postura recta y cómoda.

No debemos estar ni muy tensos ni muy reposados y tampoco os aconsejamos hacerlo tumbados, salvo que tengáis algún problema de espalda.

Aunque los ejercicios y técnicas de mindfulness son diferentes entre sí, todos tienen una secuencia común:

1) VACIAR LA MENTE

El objetivo de esta fase es intentar dejar la mente en blanco y aceptar los pensamientos, emociones y sensaciones que estábamos experimentando hasta el momento, sin valorar ni juzgar su contenido.

Seguro que cuando cometéis un error o algo va mal en la pista vuestro impulso instintivo es pensar en ello una y otra vez y otra vez, ¿verdad?

Redundar no sólo no nos ayuda… ¡Es contraproducente! Nuestro diálogo interno se obceca en culpas y reproches, generamos malestar…

Pensándolo fríamente, ¿no es un poco absurdo que tengamos expectativas de remontar nuestro juego después de soltarnos ese tipo de discurso…?

En vez de eso, hagamos lo contrario: dejemos que transcurra esta información por nuestro ser hasta que se aburra de provocarnos sin éxito. No piquemos el anzuelo.

Lo que buscamos es aprender a relativizar todos estos estímulos para sobreponernos a la situación en lugar de ser dominados por ella.

Algunas técnicas son especialmente útiles para vaciarnos mentalmente, como la detención del pensamiento de la que hablaremos en un artículo futuro.

2) ATENCIÓN PLENA

En esta fase, vamos a estar atentos de manera intencional al estímulo en el que prefiramos enfocarnos, pero nuevamente sin emitir juicios ni clasificarlo como “bueno” o “malo”.

Pero claro, sabemos en lo que estáis pensando: Si en un partido no queremos prestarle atención al pensamiento o a la emoción contraproducente que estamos experimentando… ¿Entonces en qué nos focalizamos?

Puesto que queremos atender al aquí y ahora, hemos de concentrarnos en estímulos objetivos.

La atención plena no entiende de subjetividades, como opiniones o emociones. Su lenguaje es lo objetivo, lo que se existe y se vivencia en el presente.

Puede ser el sonido de la bola rebotando, el tacto de la empuñadura de nuestra pala, el agarre de la suela de nuestras deportivas

El estímulo que seleccionemos dependerá de nuestro estilo de juego y de nuestro canal sensorial predilecto.

Sin embargo, lo que a la mayoría de practicantes les resulta más efectivo es centrarse en su propia respiración, más concretamente, en la diafragmática.

¡Si os interesan las técnicas de respiración para mindfulness y queréis saber más, os recomendamos este artículo!

De regreso a nuestra sala de mindfulness, lo prioritario es dirigir nuestra atención absoluta a un estímulo concreto.

Una técnica clásica del mindfulness consiste en poner frente a nosotros una vela encendida y atender a los movimientos y al crepitar de la llama, a la forma en la que se derrite la cera…

Es posible que en algún punto de nuestra atención plena, “desconectaremos” o divagaremos mentalmente.

¡No pasa nada! No hay errores. De hecho, es de lo más común, y con un buen entrenamiento podremos ir corrigiendo esta interrupción. Lo importante es retomar el hilo: empaparnos del elemento “intruso” sin juzgarlo, volver a vaciar nuestra mente y redirigir nuestra concentración.

Pero eso sí: ¡Ya veréis que es más fácil decirlo que hacerlo!

UN VIAJE QUE HAY QUE EMPRENDER PASO A PASO Y CON PACIENCIA

Y así concluimos por hoy. Esperamos que hayáis disfrutado tanto como nosotros de este viaje aprendiendo acerca de la atención plena.

¡Si le dais una oportunidad al mindfulness y sois pacientes, no tardaréis en apreciar cómo vuestra calidad de vida aumenta y que disfrutáis aún más jugando al pádel!

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Alejandro Domínguez Fernández
¡Hola! Soy Alejandro, psicólogo graduado especializado en la psicología del deporte. He ejercido como tal en el C.D. El Palo y he sido colaborador docente durante 3 años en la asignatura "Psicología del ocio, la actividad física y el deporte" en la UMA. También he realizado investigaciones y publicaciones acerca de los beneficios psicológicos que aporta la actividad física a la población de la tercera edad. Actualmente, redacto artículos en la sección de psicología de AnalistasPadel con la intención de compartir con vosotros todo lo que la psicología deportiva puede hacer por el apasionante mundo del pádel. ¡Espero que mis artículos sean de vuestro interés!
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